PORQUE NO VEMOS LA BIBLIA
DE LA MISMA MANERA
A. O. HOBBS
Del estado de confusión y división que existe en el mundo religioso, es evidente que todas las personas no ven la Biblia de la misma manera. “¿Por qué?” se pregunta frecuentemente. Este es un misterio para muchos. No hay sino un Dios verdadero, un Señor, una fe, un bautismo, un Espíritu, un cuerpo, (Ef. 4:4-5). Jesús oró por la unidad (Juan 17:20-23); y el apóstol Pablo rogó por lo mismo (1 Cor. 1:10-13). ¿Por qué es que todos no ven la Biblia de la misma manera?
1. DEBIDO A DIFEBENTES ACTITUDES HACIA LA BIBLIA
Hay varios conceptos falsos acerca de la Biblia. Estas diferentes actitudes hacia la Biblia llevan a diferentes entendimientos.
(a) Algunos tienen la idea de que la Biblia no puede ser entendida: que está sobre y fuera de la comprensión humana. Jesús enseñó que ningún hombre puede entrar al reino de los cielos sin antes hacer la voluntad de Dios (Mat. 7:21). El hombre debe entender con el corazón antes de que sea hecho libre de pecado (Rom. 6:17- 18). De manera que una persona necesita entender la voluntad de Dios antes de poder hacerla, ser hecho libre de pecado, y entrar al reino de los cielos. Conclusión natural: si es imposible entender la voluntad de Dios, entonces es imposible ser salvo.
Tal vez haya ciertas cosas en la Biblia que nos sean difíciles de entender del todo, empero, todo lo que debemos saber y hacer para ser salvos puede ser entendido fácil mente.
(b) Otros tienen la idea de que Dios nunca intentó que nosotros entendiéramos la Biblia. ¿Entonces, por qué nos dió la Biblia si Su intención era que no la entendiésemos? ¿Sería Dios justo si nos diese un libro que no pudiéramos entender y entonces exigiera que lo entendiéramos para ser salvos?
(c) Algunos piensan que la Biblia no es para ser entendida de igual manera. Esto haría a Dios Un respetador de personas. Estaría salvando a algunos bajo una condición y a otros bajo otras. Cuando Dios habla, el habla para todos igualmente. Si todos han de entender, todos entenderían de la misma manera.
II. DEBIDO A LA INFLUENCIA PATERNAL
Los hijos están inclinados a seguir a sus padres en religión. En cuestiones de romanticismo, ideas y muy frecuentemente moralidades, los hijos muchas veces consideran a los padres pasados de moda. Cuando los padres se hicieron un sitio en la vida arduamente y con grandes esfuerzos, los hijos no desean hacer lo mismo. No les gustaría vestir, viajar y vivir como lo hicieron sus padres; pero en cuanto a religión muchas veces siguen a sus padres sin tomar en consideración lo que la Biblia enseña.
Es verdaderamente trágico cuando la gente pone a sus padres sobre Cristo. Jesús dijo: “El que ama padre o madre más que a mí, no es digno de mi; y el que ama hijo o hija más que a mi, no es digno de mi.” (Mateo 10:37).
Después de que una persona llega a la edad del razonamiento es personalmente responsable a Dios por su conducta y ha de un día dar razón de sí a Dios. (Rom. 14:12).
III. POR LOS CREDOS DE LOS HOMBRES
Mientras los hombres escriban una variedad de credos y los enseñen nadie ha de ver de igual manera en religión. Los credos de los hombres impiden el ver la Biblia de la misma manera, causan división y obstruyen la unidad por la cual Jesús oró. Todos los credos son diferentes. Cuando los hombres los siguen en vez de a la Biblia, no pueden ver de igual manera.
Uno de los primeros pasos hacia el ver la Biblia de igual manera es el deshacerse de todo credo humano. Tomemos la Biblia y la Biblia únicamente.
IV. POR DIFERENTES REGLAS DE ESTUDIO BIBLICO
(a) Algunos creen que cualquier práctica en religión es correcta a menos que la Biblia específicamente lo prohíba.
(b) Otros practican en religión nada más que lo autorizado en las Escrituras.
Estando gobernados por estos dos principios diferentes, lleva a uno a conclusiones inmensamente distintas.
Siguiendo la primera regla lleva al con tarde cuentas, rociar bebés, al uso de música instrumental, varias maneras de recoger dinero. y un millar de otras prácticas falsas. En efecto, este principio permite cualquier cosa que los hombres imaginen en tanto la Biblia no diga “No lo ha gas.” No hay término para esta regla excepto el infierno.
Hay muchas cosas que son erróneas aun que la Biblia no las condene por nombre. Por ejemplo, la Biblia no dice, “No has de apostar dinero.” Sin embargo todos sabemos que es malo.
El seguir la segunda regla quiere decir el caminar por fe, que viene del oír la palabra de Dios (Rom. 10:17). Quiere decir el hacer todo en el nombre del Señor—por su autoridad, (Col. 8:17). Quiere decir el no ir fuera de los cosas que son escritas (1 Cor. 4:6); sino morar únicamente en la doctrina de Cristo.
“Cualquiera que se rebela, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios: el que. Persevera en la doctrina de Cristo, el tal ti al Padre y al Hijo.” (II de Juan 9)
Se nos ha mandado cantar (Ef. 5:19). Esta es la clase de música que Dios requiere en el servicio. Siguiendo la última regla: practicando solamente lo que está autorizado en las Escrituras—la Iglesia de Cristo está satisfecha con cantar y omite la música mecánica. Si todos siguieran esta regla, sería un factor vital hacia el ver todos de igual manera.
Sin embargo, es visto fácilmente que mientras algunos caminen por fe, haciendo únicamente lo que está autorizado; y otros caminen por opinión, haciendo lo que ellos quieren y piensan en tanto la Biblia no diga “No has de,” nunca hemos de ver la Biblia de igual manera. El uso de diferentes principios en el estudio de la Biblia lleva a diferentes conclusiones.
La voluntad de una persona es entendida por medio de lo que está detallado en su testamento y no por lo que no contiene. De igual manera la voluntad del Señor debe de ser entendida por lo que la Biblia en seña, y el principio más vital de la Biblia es el de obedecer instrucciones divinas— sin adición, substracción o sustitución.
V. LA BIBLIA NO ES DIVIDIDA CORRECTA MENTE POR TODOS
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad.” (II de Tim. 2:15).
Este verso sugiere que hay una manera errónea de trazar la palabra de verdad, tanto como una correcta. Algunos no reconocen divisiones en la Biblia—ni tan si quiera entre el Viejo y el Nuevo Testamento, pero tratan de tomar la Biblia como una entidad, y enseñan que ambos Testamentos son igualmente efectivos hoy día.
Hay otros que hacen una división clara entre los Testamentos, observan sus diferencias y enseñan que únicamente el Nuevo Testamento está en efecto hoy día.
Dividiendo la Biblia así en diferentes modos, naturalmente conduce a diferentes conclusiones. Si todos la dividieran igual mente, sería un paso importante hacia el ver todos de la misma manera.
Hay tres grandes religiones o dispensaciones en la Biblia: la Patriarcal, la Mosaica y la Cristiana. La religión Patriarcal era compuesta de la familia. La Religión Mosaica era nacional, perteneciente y para los Israelitas. La religión Cristiana es internacional. La dispensación Patriarcal duró alrededor de 2,500 años, la Mosaica alrededor de 1,500 años, y la dispensación Cristiana ha estado en progreso durante 2,000 años y continuará hasta la segunda venida de Jesús.
Durante la edad Patriarcal, las instrucciones para el hombre fueron dadas oral mente. La primera ley dada por escrito fue después de que Dios, por medio de Moisés, libertó a los hijos de Israel de la esclavitud egipcia. El primer acuerdo o convenio dado por escrito fueron los Diez Mandamientos (1 de Reyes 8:9, 21). Dios únicamente in tentó que este acuerdo estuviera en efecto hasta la venida de Jesús (Gal. 3:19, 24).
Cuando Jesús vino, nació bajo la ley de Moisés (Gal. 4:4), y vivió bajo la misma ley. El la cumplió (Mat. 5:17-18; Lucas 24:44), la quitó y nos dió una nueva y mejor ley (Heb. 8:6; 9:15).
“Entonces dijo: Héme aquí para que haga, oh Dios, tu voluntad. Quita lo primero, para establecer lo postrero. En la cual voluntad somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez.” (Heb. 10:9-10).
Las palabras “voluntad,” “convenio” y “testamento” son usadas intercambiable- mente en la Biblia: (Heb. 9:1; 15:17). Así que Jesús quitó el primer convenio, voluntad o testamento para poder establecer la segunda voluntad o testamento—el Nuevo Testamento.
¿Cuándo hizo El esto?
“Rayendo la cédula de los ritos que nos era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz.” (Col. 2:14).
Algunos arguyen que Dios no puede cambiar, y por consiguiente Su ley no pudo cambiar, pero no es así: “Pues mudado el sacerdocio, necesario es que se haga también mudanza de la ley.” (Heb. 7:12).
El Viejo Testamento es inspirado y verdadero; pero no es nuestra ley y guía de conducta hoy día. El enseñó ojo por ojo y diente por diente. La regla del Nuevo Testamento es el de amar a nuestros enemigos y devolver bien por mal. La verdad es que nadie puede vivir siguiendo los dos Testamentos. El Viejo está o no en efecto. Si lo está, aquellos que enseñan que no está, están en error. Si no está en efecto hoy día, entonces aquellos que enseñan que lo está, están en error. Nadie puede seguir a Moisés y a Jesús al mismo tiempo.
Debemos reconocer también las divisiones del Nuevo Testamento: Mateo, Mar cos, Lucas y Juan dan la vida de Cristo. El libro de Los Hechos es un libro de con versiones—la historia de cómo la iglesia fue establecida y de cómo las gentes se hicieron Cristianos en los días de los apóstoles. De Romanos a Judas son instrucciones a Cristianos; y Apocalipsis es un libro mayormente de profecía: de las persecuciones y el triunfo final de la Iglesia de Cristo—redimida de entre los hombres— comprada por la sangre del Cordero. Aún más, debemos notar para quién cada pasaje es dado. Algunos están dirigidos a peca dores, algunos a los Cristianos y algunos a los apóstoles. Por ejemplo: 1 de Juan 1:9 fue escrito a Cristianos. Lee: ‘Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.” Los Hechos 2:38 fue dirigido a personas que no habían recibido la salvación—no a Cristianos. Ningún Cristiano en la Biblia ha sido nunca mandado a ser bautizado.
Hay algunos pasajes que fueron dirigidos a los apóstoles—y a ellos nada más. Jesús les mandó a que se asentaran en Jerusalén hasta que fueran investidos de potencia de lo alto (Lucas 24:49). A nosotros no se nos ha mandado esperar allí. Jesús prometió a los apóstoles que allí habrían de ser bautizados con el Espíritu Santo, (Los Hechos 1:5). Esta promesa no fue para nosotros sino para ellos. Esta promesa era para ser ‘umplida en Jerusalén, y así fue (Los Hechos 2:4).
No solamente debemos reconocer el fin de la edad Mosaica, sino también notar el principio de la administración o reinado de Cristo. Un testamento no está en efecto hasta tanto la persona ha muerto (Heb. 9:16-17). Después de Su muerte, Jesús dió los términos de perdón en Su Testamento: Mat. 28:18-20; Marcos 16:15-16; Lucas 24: 46-47). Esta ley empezó a cumplirse en el primer día de Pentecostés después de la resurrección (Los Hechos 2). Fue aquí en donde el evangelio fue predicado de hecho, oído, creído y obedecido (Los Hechos 2:22- 41).
De manera que nadie pudo gozar de la salvación y bendiciones ofrecidas en el Nuevo Testamento hasta después de la muerte de Jesús. Aún más, El dió órdenes a los apóstoles de que no predicaran el arrepentimiento y remisión de pecados en Su nombre hasta después de que el Espíritu Santo no viniera a guiarlos (Lucas 24:46- 49). Esto fue cumplido en Los Hechos 2, donde Cristo fue por primera vez predica do como rey resucitado y coronado—Señor y Cristo.
La razón por la cual muchos no entienden el plan de salvación es porque van antes de la muerte de Cristo y tratan de ser salva dos de la misma manera que lo eran entonces. Tenemos que venir a la voluntad de Cristo y cumplir con los términos dejados por El después de Su muerte, como está escrito en Los Hechos 2, cuando entra ron en efecto—al nacimiento de la iglesia e inauguración de la dispensación Cristiana.
Debemos reconocer el fin de la dispensación Mosaica y el principio de la Cristiana si hemos de entender la Biblia. Cuando alguno lo hacen y otros no, naturalmente no vemos de igual manera.
VI. NINGUNA AUTORIDAD COMUN ACEPTADA
(a) Algunos aceptan los credos formula dos y escritos por hombres como autoridad final.
(b) Otros usan sus sentimientos o emociones como autoridad en asuntos religiosos.
(c) Muchos simplemente siguen lo que sus conciencias les dictan aunque la Biblia diga otra cosa. La conciencia de Pablo no le guió en el buen camino (Los Hechos 9:1-2; 23:1). La conciencia debe de ser guiada correctamente.
(d) Otros aceptan el Nuevo Testamento como la guía completa y autoridad final en todos los asuntos de fe en religión, doctrina y práctica. Esto es lo que la Iglesia de Cristo hace.
En el Nuevo Testamento tenemos la voluntad de Dios para los hombres hoy día. Lo que allí se encuentra es final y completa autoridad en todo asunto perteneciente a la Cristiandad. Jesús tiene “toda la potestad” hoy día (Mateo 28:18). Empero, El delegó a sus Apóstoles autoridad para atar y desatar (Mateo 16:19); y envió el Espíritu Santo a guiarlos correctamente en toda verdad al predicar y escribir. (Juan 16:13; Los Hechos 1:8, 2:4).
Debemos recordar que Jesús vivió y murió bajo la ley de Moisés (Gal. 4:4); y que en Su vida y muerte cumplió la ley y la quitó de en medio, (Lucas 24:44).
Un testamento puede ser cambiado antes de la muerte. Jesús podía perdonar pecados bajo diferentes condiciones antes de que Su testamento fuera sellado por Su muerte. Los términos revelados después de Su muerte no pueden ni ser cambiados ni rehusados sin recibir condenación.
Ahora tenemos la voluntad de Cristo escrita que debe aclarar toda duda en cuanto a fe, doctrina y práctica. Es aparente que el aceptar diferentes guías de autoridad no permite a la gente el ver de igual manera. De hecho, ninguna controversia en cualquier campo de enseñar puede ser establecida hasta tanto no se acepta una autoridad común. De igual manera, nunca hemos de ver de igual manera en religión hasta tanto no aceptemos la autoridad común—la palabra escrita del Señor. No podemos con seguridad seguir los credos de los hombres, sentimientos o conciencias.
VII. ALGUNOS DIFÍCILES DE SER ENTENDIDOS
Dios no hace acepción de personas. Cuan do habla, habla para todos por igual. Dios quiere decir algo con cada mandamiento. El no puso un grupo de palabras sin sentido para significar una docena de cosas al mismo tiempo. Pero, aparentemente., esto es lo que creen muchas personas acerca de Dios y la Biblia. Muchos arguyen que simplemente con pensarse que uno está correcto ha de ser salvo; y que si una docena de personas ponen un sentido diferente cada uno en particular a un versículo todos están correctos. ¿Puede algo ser más absurdo? Es únicamente en religión en donde la gente razona de tal manera.
Cuando una persona dice que un versículo quiere decir una cosa y otra persona dice que quiere decir otra cosa distinta, es evidente que ambos no pueden tener razón. ¿Por qué no admitirlo?
Una de las cosas más irrazonables, ilógicas y absurdas en el mundo es el argumento corriente de que sin importar la manera de cómo diferentes personas creen. En religión todas tienen razón. ¿Es Posible que Todos Puedan Entender la Biblia de Igual Manera?
Si es posible para todos entender del todo, entonces es posible entender de igual manera. Noé entendió las instrucciones acerca de cómo construir el arca. Moisés entendió el diseño de cómo hacer el tabernáculo. Adán y Eva entendieron. En efecto, Dios en todas las edades ha revelado los deberes del hombre para El de tal manera que siempre ha sido fácil entenderle.
Treinta y dos mil entendieron de igual manera. Cuando Gedeón se preparaba a tomar a los Madianitas, Dios le dijo que tenía demasiados hombres, y le ordenó:
“Haz pues ahora pregonar, que lo oiga el pueblo, diciendo: El que teme y se estremece, madrugue y vuélvase desde el monte de Galaad. Y volviéronse de los del pueblo veintidós mil: y quedaron diez mil.” (Jueces 7:3).
Aquí 32,000 entendieron de igual manera. En Los Hechos 2, como 3,000 entendieron exactamente igual; Pedro mandó a la multitud a arrepentirse y ser bautizados para la remisión de sus pecados (Los Hechos 2:38), y “Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron añadidas a ellos aquel día como tres mil personas.” (Los Hechos 2:41).
Una de las dificultades más grandes hoy día es el que muchos no quieren creer lo que la Biblia dice. Después de todo, esto es más un asunto de religión que de entendimiento. Tenemos poca dificultad en entender lo que la Biblia dice, y en tratar de que otros vean lo que dice. La gran dificultad estriba en tratar de conseguir que las personas crean lo que Dios dice y lo que El manda; y en conseguir que la gente entienda que Dios quería decir lo que dijo, y dijo lo que quería decir. Si entendemos la Biblia del todo, todos tenemos que entenderla de igual manera.
¿Cómo, Entonces, Podemos Entender?
Note algunas cosas que han de ayudarle a entender la Biblia correctamente:
1. Estudie, estudie, ESTUDIE la Biblia. No simplemente la lea.
2. Estudie con mente abierta—no para establecer alguna teoría.
3. Cuando estudie algún libro o pasaje, trate de encontrar todo lo que pueda acerca del libro: quién lo escribió, para quién fue escrito, en cuál dispensación fue escrito, y por qué fue escrito.
4. Tome en consideración todo lo que la Biblia enseña sobre cada asunto estudiado. No tome un versículo solamente y descuente todos los demás pasajes sobre el mismo asunto.
5. Siga los pasases claros. Cuando un pasaje dificultoso se encuentra, y hay uno claro sobre el mismo asunto en cualquier otro sitio, sujétese al pasaje claro.
6. Nunca ajuste un pasaje figurativo de tal manera que venga en conflicto con uno claro.
7. Divida correctamente la palabra de Dios, y recuerde que no estamos bajo la ley de Moisés, sino bajo la ley de Cristo, y la dispensación que comenzó en Los Hechos, capítulo 2.
8. Haga lo que Dios manda y no trate de hacer cualquier cosa simplemente porque Dios no ha especificado no se haga.
9. Considere para quién fue escrito o hablado: ¿para pecadores sin arrepentir? ¿A Cristianos? O a los apóstoles nada más?
“Por tanto, no seáis imprudentes, sino entendidos de cual sea la voluntad del Señor.” (Efesios 5:17).
Recuerde que el Señor requiere algo más que el ser honesto y sincero para ser salvo.
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: más el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 7:21).
Queda Invitado a Atender los Servicios de la Iglesia de Cristo.
Traducción de
OLGA SARRAMEDA DE SMITH